The Love
of the World
Deserves Witnesses

Justin Mott

Un vínculo íntimo

Tomé esta fotografía en diciembre de 2019 en la reserva Ol Pejeta Conservancy (centro de Kenia) para mi proyecto personal «Kindred Guardians»; esa fue la primera fase del proyecto. Soy fotoperiodista especializado en fauna salvaje, así que mis historias tratan sobre los animales y también sobre las personas que los ayudan y protegen. Supe de la muerte de Sudán, el último rinoceronte blanco macho del norte que había sobrevivido hasta entonces, con lo que Fatu y Najin (ambas hembras) se convirtieron en las dos últimas representantes de esta subespecie en todo el planeta. Tuve claro que esta era la historia con la que deseaba empezar, centrándome en el vínculo entre los rinocerontes y sus cuidadores.

Pasé varias semanas documentando la conexión que comparten Fatu y Najin con Zacharia, su cuidador jefe. Todos los días, Zacharia pasea junto a ellas, les habla, las vigila e informa a los visitantes acerca de su dramática situación. No se encarga solamente de cuidarlas, sino que también les da voz ante el resto del mundo. Vive en un campamento situado a varias horas de su familia; donde pasa 21 días al mes y solo tiene 6 días libres, así que está más tiempo con los rinocerontes que con su propia familia. Capturar semejante vínculo, tan especial e íntimo, fue esencial para narrar esta historia y creo que esta imagen consigue mostrarlo.

The Love of the World Deserves Witnesses

Si una foto me hace sentir algo, significa que ha cumplido su cometido.
Justin Mott

Me apasioné por la fotografía cuando estudiaba Periodismo en la Universidad Estatal de San Francisco. Soy curioso por naturaleza y la fotografía me dio una excusa para explorar y dar rienda suelta a mi creatividad.

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Empecé mi carrera como fotógrafo documental y fotoperiodista freelance cubriendo el Sudeste Asiático para The New York Times. Hace poco cumplí los 40 y di un vuelco radical a mi carrera especializándome en fauna salvaje y dedicando todas mis energías al proyecto personal y autofinanciado «Kindred Guardians», en el que documento el trabajo de personas de todo el mundo que se entregan en cuerpo y alma al bienestar y la conservación de los animales. Cada año que pasa me esfuerzo más en relatar historias con un significado profundo.

Leica: piensa más, muévete más

Al principio de mi carrera usaba una Leica M6: aparte de su diseño minimalista me gustaba su ligereza, ya que me ahorraba el lastre físico y psicológico de cargar con un equipo pesado. Luego quise recuperar un sistema que me hiciera trabajar más duro, pensar más, moverme más y estar más presente, así que elegí la Leica M10D. Ahora utilizo la M10D como cámara principal y la M10 como cámara de reserva. Es cierto que las cámaras Leica son caras, pero me encanta que su aspecto discreto no lo delate.

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